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Compromiso de honor

En el año 1973, un grupo de compañeros tuvimos la idea llevar a cabo un acto de solidaridad hacia las familias que hubieran tenido la desgracia de perder a su ser querido que, generalmente, era el que tenía la llave de la despensa pues la esposa generalmente estaba dedicada al cuidado de la familia y no desarrollaba actividad laboral fuera del hogar.

Con esta inspiración creamos lo que denominamos “Compromiso de Honor” o “Compromiso Profesional” y consiste en que cada uno de los que nos integramos en el mismo poníamos de nuestro bolsillo una discreta cantidad que, según fuera el número de los que nos uniéramos, sería más importante si fuera alta la participación.

Por aquellos años, el porcentaje colegial fue muy importante en valores relativos, pues sobre un censo de unos casi 500 colegiados nos acogimos a él una cuarta parte, aproximadamente y establecimos que inicialmente entraran todos los que quisieran, sin distingos de edad, pero que pasados dos meses de su constitución, el tope de edad sería el de 40 años.

Posteriormente, y dadas las expectativas de vida, ese tope se ha ido subiendo, primero hasta los 45 años y ya actualmente, hasta los 50 años y durante el desarrollo de este “Compromiso de Honor” se ha atendido a 63 familias mediante el pago en efectivo y con gran inmediatez al triste acontecimiento.

La semilla ha germinado en estos años –no en la medida en que desearíamos- y el número de los compromisarios es ya el de cerca del centenar y tres cuartos, o sea, no sólo se superó el número inicial sino que se incrementó hasta la cifra indicada, pese a esos óbitos y las inevitables bajas por diversos motivos (falta de pago, traslados etc.), entrando bastantes de mediana edad., aunque, desgraciadamente, pocas compañeras pues escasamente superan la docena.

Al respecto, he de recordar que el/los beneficiario/a/s del importe depositado bancariamente es el que, en carta cerrada (es frecuente que cuando acaece el óbito y hay carta que he de abrirla, se designe al o a los hijos) se deposita en la Secretaría del Colegio de Abogados. Si no hay carta, se entrega la viuda/o y si no lo hay, a los herederos.

El trámite para entrar o salir del mismo es sumamente sencillo. Se hace un ingreso en la c/c del Compromiso, que está en el Banco de Santander: 0049 4996 32 2616876596 de 80 euros, se firma en el Libro de Compromisarios que está en la Secretaría del Colegio y, si se desea, se deja la carta cerrada designando beneficiario/a/ (ya saben que si no se deja carta, se abonaría a la persona que sea cónyuge, y si éste no existe, a los herederos del compromisario/a).

El cargo bancario siguiente se hace solamente cuando hubiere algún fallecimiento y hasta la fecha, su número suele estar alrededor de dos, tres o cuatro anuales y la cantidad a pagar está en función de los que formen en ese momento el censo, sin tramitación alguna pues se hace en un cheque nominativo a favor del beneficiario/a. y nunca, hasta la fecha, ha habido problemas fiscales pues es como si cada compañero/a lo sacara de su bolsillo para atender a la familia que padeció el óbito, o sea, un extraordinario acto de solidaridad La cuenta no se mueve más que para extender el talón bancario, para el que hay tres firmas autorizadas (las de don Antonio Rivero Mejías, don Serafín García Zumbado y un servidor) y bastan dos de esas firmas.

Y para salir, también es sumamente sencillo: comunicarlo o dejar de pagar, pues en este caso entendemos que no desea seguir, pues antes de enviar el cargo al Banco aviso por carta la inminencia de ese cargo. Todo eso se ha hecho de la forma más simplificada pues no tenemos estructura administrativa ya que no queremos originar gastos (salvo los inevitables bancarios), y no podemos hacer gestiones de cobro ya que la persona a cargo del mismo es quien esté al frente de la biblioteca colegial y en ese cometido no puede destinar su tiempo a otros menesteres.

Así, pues, querido/a compañero/a, no desaproveches tan magnífico acto de solidaridad que, por las vueltas de la vida, también puede ayudar a los tuyos.

Un cordial saludo

Antonio Medina Guedes